De la inflamación inicial a la pérdida de arcos de movimiento
El primer signo de alarma de esta condición es un profundo dolor articular que se intensifica al realizar esfuerzos prolongados o cargar peso. Con el paso del tiempo, la fricción directa genera una notable rigidez articular que se manifiesta con mayor intensidad durante las primeras horas de la mañana, consolidando un escenario de artrosis donde el cartílago hialino ha perdido su grosor crítico e idoneidad anatómica.